El Camino de las Aceñas es una invitación a caminar despacio: seguir el curso del agua, escuchar los viejos molinos y dejarse guiar por los aromas de la cocina local. Aquí, patrimonio y mesa van de la mano: harina recién molida, panes de corteza crujiente, aceite que huele a campo, quesos con carácter y vinos…